Típico y exquisito plato que se degusta en muchos hogares catalanes, sobre todo los Jueves. Es una costumbre de hace muchos años.
Esta receta se puede hacer de varias maneras: arroz marinero; arroz mixto (mar y montaña) y aún se le suele -en según que regiones del Levante- añadir judía tierna y también es muy habitual arroz con judiones. Hay una referencia histórica en un restaurante de Madrid, al cual acudía en sus itinerarios por España, el difunto Papa Pablo II; pues solía pedir esta última versión. Francamente tenía buen paladar pues este plato resulta ser muy suculento.
En este caso he cocinado arroz con productos del mar.
Ingredientes:
Arroz blanco de grano ovalado normal (cantidad según comensales)
Gambas rojas frescas
Calamares
Sepias
Mejillones
Almejas grandes
Ingredientes para el sofrito:
Pimiento rojo
Pimiento verde
Tomate maduro fresco
Cebolla mediana
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Perejil muy troceado
Preparación:
En una sartén ponemos el aceite y un poco de sal y dejamos que se caliente a temperatura mediana.
Ponemos a hervir por separado los mejillones y las almejas. Reservamos. Troceamos el ajo y el perejil y reservamos también. Rayamos el tomate fresco, el pimiento rojo y el verde y junto lo introducimos en la sartén; añadiendo el calamar a trocitos y también la sepia, el perejil y el ajo. Removemos y dejamos cocer y si es necesario, rectificamos de sal.
Luego, en una cazuela de barro, ponemos aceite que vaya calentándose despacio para después añadir el sofrito. Removemos y si hiciere falta volvemos a rectificar de sal. Se agrega un vaso de agua o dos en la cazuela hasta tres si cupiere y volvemos a remover.
Cuando entra en ebullición, añadimos el arroz removiéndolo bien. Probablemente el punto de sal estará ya correcto. Aquí ya agregamos las gambas, los mejillones y las almejas.Tengamos en cuenta que un plato como este tiene que estar bien condimentado y un poco subido de sabor para que quede sabroso. Los arroces y paellas son guisos que permiten estas licencias sin estrecheces. Tapamos para que se arme y vaya cociendo lentamente absorviendo un poco el tan preciado jugo marinero. Un consejo muy importante, es que en el arroz a la cazuela, sólo se remueve una vez pues el resto se hace moviendo en dirección a las agujas del reloj y a la inversa, con la ayuda de las asas y unas manoplas para no quemarse, lógicamente.
Una vez armado ya podemos servir al momento.
El Sibarita









